Nov 202013
 

abandono escolarEl interés del alumnado es un punto difícil que debe tratar el docente, y una de las bases que mueve el aprendizaje. Por un lado, tenemos el hecho de que “cada alumno/a es un mundo” y, en consecuencia, el docente debe conocer y aceptar los intereses y motivaciones que afectan a cada uno de estos atendiendo a la diversidad que haya en el aula. Por otro lado, están los intereses y motivaciones del docente, que en muchos casos no coinciden con las del alumnado, con lo que se crea otro problema que no se tiende a aceptar.
Corresponde al profesorado diagnosticar cuáles son las metas que persigue su alumnado, qué temas atraen su atención, qué contenidos consideran funcionales, qué tipo de estrategias prefieren…, con lo que poder definir un plan de actuación y una forma de preparar sus clases. Teniendo en cuenta los distintos condicionantes que activan, dirigen y mantienen la motivación, Keller desarrolló un modelo motivacional en que se organizan estos condicionantes en función a cuatro categorías: interés, relevancia, expectativas y satisfacción.

Interés: Llamamos interés a la reacción de curiosidad del alumnado ante acontecimientos o información de carácter novedoso y el tiempo que su atención se fija sobre ellos. Intervienen diversos factores personales, como son los conocimientos previos, o de carácter escolar o ambiental, como son la forma en que se presenta la información y la forma en que ésta puede plantear nuevos interrogantes.
En este sentido existen varias estrategias:
– Los nuevos contenidos se han de mostrar a los alumnos y alumnas en relación con un hecho novedoso que sea capaz de despertar su curiosidad.
– Las explicaciones han de ser claras y comprensibles, debemos conseguir que el alumnado se remita a sus conocimientos previos; el discurso debe estar jerarquizado y cohesionado, evitando huecos narrativos y llevando una línea clara de exposición. Así mismo, el discurso se debe realizar a la velocidad adecuada. El uso de ilustraciones ejemplos hace que el alumnado tenga un referente al que acudir en caso de duda.
– Se ha de conseguir que el alumnado centre su atención en el aprendizaje, para esto, anteriormente el alumno/a debe alcanzar otras metas personales como son la aceptación y la autonomía, como por ejemplo que realice su propio proceso de indagación e investigación personal que le lleve a profundizar en los nuevos contenidos y relacionarlos con los que ya tenía.

Relevancia: El alumnado se implicará más en la tarea cuanto más se aproxime ésta a cubrir sus necesidades. Algunas de las estrategias a seguir para lograr que el alumno/a dé relevancia a la tarea serán:
– Ofrecer oportunidades de lograr éxito con situaciones moderadas de riesgo. Debemos crear situaciones que supongan un reto abordable por el alumnado
para que este vea incrementada su responsabilidad, relacionando su esfuerzo como causa del éxito obtenido.
– Se han de ofrecer situaciones en las que cada alumno y alumna tenga responsabilidad de elección e influencia personal.
– Establecer un clima de confianza y trabajo cooperativo
– Realizar actividades cuyo fin primordial sea el de mostrar al alumnado la relevancia de actividades posteriores encaminadas al aprendizaje de contenidos. Siguiendo a Alonso Tapia (1995), el maestro, a la hora de preparar una de estas actividades, debe realizarse una serie de preguntas: ¿Qué pretendo que aprendan mis alumnos/as?, ¿Para qué puede ser útil lo que pretendo enseñar?, ¿Qué situaciones o problemas de los que pueden interesar a mi alumnado tienen que ver con lo que pretendo enseñar?…
– Exponer de manera explícita la meta que se pretende alcanzar con cada actividad.

Expectativas: Se han de utilizar estrategias que lleven a desarrollar expectativas positivas de aprendizaje en el alumnado:
– El alumno/a debe tener experiencias de éxito. En la medida en que el alumno/a sea consciente de la historia de sus éxitos irá desarrollando expectativas positivas sobre los nuevos aprendizajes a los que se enfrente.
– El alumno/a debe conocer el principio y el fin del aprendizaje que va a abordar, de manera que sea capaz de ver el proceso en su totalidad y pueda relacionarlo en el contexto de lo que ya conoce.
– Se han de dejar claros los criterios de evaluación, y en la medida de lo posible, dejar que el alumnado se implique y dé su perspectiva personal sobre los mismos.

Resultados: 
– Es mejor utilizar recompensas inesperadas y sin publicidad anterior a la tarea.
– Uso de refuerzos verbales e informativos de carácter positivo. El hecho de estar en un clima de carácter positivo, hace que aumente la capacidad de inmersión en la tarea.
– Los refuerzos correctivos se han de utilizar en el momento anterior a la realización de una nueva tarea, no al finalizar el trabajo en el que se ha cometido.
– En el momento de la evaluación el alumnado debe conocer la relevancia de los distintos conocimientos. Lo que le ayudará a organizar los distintos contenidos. Así mismo, el alumno/a debe percibir que la evaluación le ayuda en su aprendizaje, de manera que le permite corregir sus errores e ir aumentando su competencia, debiendo ser considerada como un simple juicio de sus capacidades, sino que es una forma de mejorarlas y ampliarlas.
– El alumno/a debe conocer claramente los criterios por los que va a ser evaluado, permitiéndole que participe, en la medida de lo posible, en su definición.

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  Un comentario en “Estrategias educativas para motivar a los alumnos y evitar el fracaso escolar”

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