Jul 022013
 

acosoEl bullying, un problema que ha existido siempre, es ahora, por repercusión y denuncia social a través de los medios de comunicación, una de las principales preocupaciones sociales y educativas dada la gravedad e incidencia del mismo. La manera de actuar y el estilo educativo de los padres y educadores son primordiales en la prevención y en la detección precoz y freno de dicho fenómeno. Se trata de conductas que tienen que ver con la intimidación, tiranización, aislamiento, amenaza, insultos, sobre una víctima. Son acciones negativas cometidas tanto verbalmente, por contacto físico o psicológicos. Implica golpear, hacer burlas, bromas pesadas, insultos, motes, amenazas, rumores falsos o hacer el vacío a una víctima señalada.

Es más común que se den casos de acoso entre alumnos adolescentes y además es en estas edades dónde adquieren su carácter más duro, pero este tipo de actuaciones reprobables pueden darse en cualquier edad. Y es desde el inicio de la escolaridad que hemos de ir tratando este aspecto de la educación para evitar casos posteriores de acoso entre compañeros.

Para que una actuación se considere Bullying, deben cumplirse algunas características:
– Debe existir una víctima indefensa atacada por un abusón o grupo de matones.
– Presencia de desigualdad de poder entre el más fuerte y el más débil.
– Existencia de una acción agresiva repetida, durante un período largo de tiempo y de forma recurrente.
– La agresión crea en la víctima la expectativa de poder ser blanco de ataques nuevamente.
– La intimidación se refiere a sujetos concretos, nunca al grupo.
– La intimidación se puede ejercer en solitario o en grupo.

Existen varios tipos de Bullying:
con frecuencia aparecen varios tipos de forma simultánea
ƒ – Físico: empujones, patatas, agresiones con objetos… etc. Es más frecuente en Primaria que en Secundaria.
ƒ – Verbal: es el más habitual. Insultos y motes principalmente, también menosprecios en público, resaltar defectos físicos,…
ƒ – Psicológico: minan la autoestima del individuo y fomentan su sensación de temor.
ƒ – Social: pretende aislar al joven del resto de grupo y compañeros.

Entre los jóvenes acosadores y los que son víctimas, también hay varias clases:
– Agresor activo: Es el que arremete personalmente contra la víctima.
– Agresor pasivo: Induce a sus seguidores para que realicen actos de violencia con sus víctimas.
– Víctima activa: Tienden a comportarse de forma irritante a su alrededor.
– Víctima pasiva: Se muestran callados ante la agresión lo que el agresor interpreta como desprecio.

Cómo podemos saber los padres y educadores que los jóvenes sufren acoso
PADRES: Éstos pueden observar cambios en el comportamiento de sus hijos, cambios de humor, tristeza, llantos o irritabilidad, pesadillas, cambios de sueño y del apetito; dolores somáticos, dolores de cabeza, vómitos… Los chicos/as pierden o deterioran sus pertenencias, no quieren ir al colegio ni salir con nadie, o salir siempre acompañado. A menudo presentan hematomas y rasguños.
PROFESORES: Los educadores debemos estar atentos a las relaciones del alumnado en los pasillos y en el patio. Las pintadas en las paredes y las puertas de los servicios. Debemos darle importancia a las risas y abucheos repetidos en clase contra compañeros, al absentismo, a la aparición de comportamientos no habituales en alumnos/as. Estar atentos a aquellos alumnos/as que son diferentes tanto por su forma de ser como por su aspecto físico; del que se queja de sir insultado, agredido, burlado… de variaciones de rendimiento escolar y de evidencias físicas de violencia.

¿Qué pueden hacer los chicos y chicas que sufren acoso?
– Ignorar al agresor.
– No mostrar que te afecta, no enfadarse ni llorar.
– Responder al agresor con tranquilidad.
– Tratar de ironizar lo que te diga.
– Alejarse de la situación.
– No haga frente a la situación sólo.
– Hablar con un adulto de confianza y llevar testigos.
– Contarlo a los padres.
– Mostrar al adulto que la situación te afecta mucho.
– Escribir una carta contando qué te sucede y dársela a un adulto de confianza. Guarda una copia para ti.

Es muy importante que exista una buena comunicación entre los adultos y los jóvenes para que estos últimos puedan expresar libremente sus problemas. De esta manera estaremos más cerca de nuestros hijos y alumnos y podremos ayudarles en el caso de que sufran un caso de bullying.

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