Ene 262013
 

desarrollo_motrizFrente a la concepción que sustenta que el cuerpo y el alma son dos entes independientes que deben ser educados por separados, surge la psicomotricidad que considera al hombre como un ser global en el que el cuerpo y la psique son indisociables, defendiendo el valor de la actividad corporal como fuente de todo aprendizaje.

Autores como Acouthurier (1985), nos definen la psicomotricidad como la expresividad motriz corporal basada en la interrelación psique- soma.
En la rutina diaria es importantísimo desarrollar los diferentes parámetros de la psicomotricidad: esquema corporal, tonicidad y control postural, coordinación óculo-manual, organización espacio-temporal, control respiratorio…
Para trabajar la psicomotricidad desde un marco constructivo y significativo llevo a cabo en mi aula una sesión de psicomotricidad.
Esta sesión de psicomotricidad se puede incluir dentro del rincón de psicomotricidad que ha de ser un lugar de encuentro y placer, por eso debe ser amplio, iluminado y bien dotado de material.
Lo ideal es programar una sesión de psicomotricidad para cada unidad didáctica, ya que en cada sesión trabajamos de forma global el centro de interés que nos corresponde.
No es necesario realizar las fases que a continuación voy a exponer siempre en el mismo orden, sino que se pueden variar adaptándolo a las necesidades de cada día.

En esta sesión partiremos del centro de interés del otoño.
Voy a poner el ejemplo de una sesión que incluyo dentro del centro de interés del otoño y en la que se distinguen varias fases:

FASE 1: DE PRESENTACIÓN.
Los niños y las niñas llegan a la sala de psicomotricidad, se sientan en semicírculo alrededor mío y comentamos lo que vamos a realizar en la presente sesión.
Expongo que vamos a utilizar como recursos hojas y frutas, además de las cuerdas y las colchonetas de la sala.
También, tendremos que atender a la música de fondo que tendremos puesta, como puede ser Las Cuatro Estaciones de Vivaldi “el otoño”.
Los niños y las niñas observarán las hojas y dialogaremos sobre cómo son, qué podemos hacer con ellas: bailar con ellas, seguir caminos con hojas, sentarnos y saltar sobre ellas, caminar sin pisarlas…

FASE 2: DE ACTIVIDAD EXPLORATORIA.
Dejaré que los niños y niñas jueguen libremente. Observo que unos saltan sobre las colchonetas, otros ruedan, otros siguen caminos de cuerdas, esparcen las hojas, hacen caminos y caminan sobre ellas, pisándolas, sin pisarlas…….

FASE 3: DE ACTIVIDAD GUIADA.
Cuando observo que ya se les han agotado las ideas o se aburren y forman mucho alboroto, intervendré ayudándoles a que descubran nuevas posibilidades de acción:
Podemos imaginarnos que somos árboles que estamos rectos y quietos; pero cuando sopla el viento nos movemos a un lado, a otro lado…
Observaré qué hacen los niños y las niñas después de estas sugerencias, cómo lo hacen, en qué orden, si son creativos e inventan formas de moverse…

FASE 4: DE ACTIVIDAD CONDUCIDA.
Las mismas actividades sugeridas las realizaremos ahora de una manera dirigida y estructurada. Aquí incluyo los diferentes juegos que he preparado. A modo de ejemplo explicaré uno:

IMITAMOS ACCIONES DEL OTOÑO
Nos distribuimos por la sala y bailamos mientras suena la música. Cuando la música pare el niño o la niña que yo nombre será el que dirige el grupo y hará acciones típicas del otoño que los demás compañeros tendrán que repetir. Estas acciones pueden ser:
– Agacharse cogiendo frutos del otoño y meterlos en una cesta.
– Barrer las hojas que están en el suelo.
– Luchar contra el viento mientras paseamos.
– Pasear con paraguas bajo la lluvia…
Después pondré la música y todos seguirán bailando por la sala hasta que vuelva a para la música y sea otro niño o niña al que nombre para que sea el guía.

FASE 5: DE ACTIVIDAD MODIFICADA.
En esta fase les sugeriré que jueguen libremente a lo que más les haya gustado de todo lo que han practicado:
Algunos jugarán a “imitar acciones”, otros bailarán con las hojas al ritmo de la música…
Ya habrán aprendido detalles de los juegos y lo aplicarán a su juego espontáneo.

FASE 6: DE RELAJACIÓN.
Los niños y las niñas recogen todo el material y se tumban en las colchonetas, con los ojos cerrados. De fondo escucharán una música suave. Se imaginarán un bosque en otoño, que yo les iré describiendo:
“Las hojas se van cayendo muy despacito, el suelo se ha cubierto de hojas amarillas y marrones, el viento suena: SSSSSS SSSSSS….Ha comenzado a llover y la lluvia cae lentamente…”

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