Feb 052014
 

evaluacionLa evaluación es el factor que sirve de orientación continua del proceso de aprendizaje, y debe de ser, tanto en primaria como en secundaria, global, continua y formativa. La evaluación observa el proceso global de enseñanza y aprendizaje por medio de una atención sistemática de los elementos curriculares.

Este nuevo modelo de evaluación formativa supone un cambio ya que obliga a tomar decisiones que inciden sobre todos los pasos de la actuación didáctica, desde el establecimiento de objetivos iniciales, pasando por la selección de contenidos adecuados y por la utilización de la metodología más eficaz en cada momento, con actividades bien diseñadas, hasta la fijación y aplicación de criterios e instrumentos de evaluación y adecuación a la actuación didáctica posterior. Se trata de que la evaluación no sea el punto final del proceso, como ha ocurrido y ocurre muy a menudo, sino que sea el factor de orientación continua del mismo.

La evaluación y la definición de sus objetivos deben estar basados en una serie de principios:
A) Responder a un proceso continuo, progresivo y sistemático.
B) Ser un medio y no un fin en sí misma.
C) Tener en cuenta las diferencias individuales.
D) Definir primero lo que sea evaluar y evaluarlo después.
E) Distribuir debidamente en el tiempo su aplicación.
F) Estar en función del alumnado, atendiéndolo tanto a nivel individual como social.
G) Considerar no solo aspectos cuantitativos, sino también cualitativos.
H) Posibilitar la detención una vez se detecten las deficiencias
I) Estar reflejada en la planificación de la programación.

Nos permite saber si el alumnado ha alcanzado o no, y en qué grado los objetivos marcados. Y tras el resultado nos podemos reflexionar sobre las causas que han influido.

Por otro lado la evaluación tiene una importante función de retroalimentación, debido a que permite al alumnado y ayuda a darse cuenta de cómo debe desarrollar su comportamiento, actitud, dificultades…etc. La evaluación puede motivar y satisfacer al alumnado haciendo más enriquecedora la tarea de aprender. La evaluación negativa y autoritaria que se ha realizado tiende a provocar una actitud desmotivadora en el alumnado; sin embargo si convertimos el error en fuente de aprendizaje, favorecemos y potenciamos la autosatisfacción del alumnado, son conscientes de su proceso de aprendizaje, de cómo están aprendiendo, de qué están aprendiendo, y en que tienen más o menos dificultades.

Los tipos de evaluación según el momento son:

– Inicial
– Continua o formativa
– Final

La evaluación inicial.
La evaluación inicial es la que se realiza antes de comenzar el proceso de enseñanza-aprendizaje. Su finalidad es conocer las capacidades, intereses, necesidades y expectativas del alumnado, y así poder adecuar la programación. Debemos realizar una exploración inicial que contenga cuestiones sobre el máximo de los objetivos que nos hayamos propuesto alcanzar.

La evaluación continua o formativa.
Es la evaluación del proceso educativo. Su finalidad es determinar el grado en que se están consiguiendo los objetivos específicos de cada unidad didáctica en el conjunto del proceso educativo. Esta evaluación nos permite ir diagnosticando las deficiencias del programa educativo, las dificultades de aprendizaje a medida que se van
desarrollando y, por tanto, solucionarlas y buscar nuevas estrategias más exitosas. La evaluación continua tiene pues, un carácter dinámico al estar integrada en el propio proceso educativo y aporta una retroalimentación permanente al desarrollo del programa.

La evaluación final.
Es la última fase del proceso evaluador, es la síntesis de todos los elementos proporcionados por la evaluación inicial y la formativa, con la finalidad de llegar a un juicio global. Es una valoración general, completa, y final del trabajo desarrollado, así como una estimación cualitativa de la relación cantidad/calidad de conocimientos, procedimientos y actitudes adquiridos al término del proceso. Es una auténtica valoración de las posibilidades futuras del alumnado con sentido de pronóstico.

Este  modelo de evaluación formativa es muy adecuado ya que nos ofrece la posibilidad de actuar sobre el proceso a partir de las situaciones de aprendizaje halladas en cada momento. Esto supone la necesidad de tomar decisiones de
muy diversa naturaleza durante el desarrollo de las actividades de enseñanza – aprendizaje, definiend detalladamente la situación última de cada alumno/a. Nos posibilita la detección de deficiencias, y tendremos que guiar la recuperación autónoma de los alumnos y alumnas, sensibilizándolos acerca de la necesidad de realizar
actividades que consigan erradicar o disminuir sus carencias.

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